La Historia y la Libertad en Sarmiento y en Benedetto Croce. De Guillermo Gagliardi

1. En el Ideario siempre vigente y concreto de DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO (1811-1888), “la libertad es la acción, y no un sueño, ni un prototipo imaginario” (en su escrito “La doctrina de Monroe”, 1865).

Benedetto Croce

También  BENEDETTO CROCE (1866-1952)  concibe a la Libertad como Creación, como Salud, y la equipara entitativamente a Crecimiento y Progreso.

Con su filosofía vigorosamente esperanzada, clara y honda, alumbrada por la gracia estética y el ardor polémico,  continúa siendo un Guía de nuestra  época.

Y se perfila como un espíritu libre afín a nuestro Sarmiento. En la valentía para defender sus Ideas. En la lucha denodada por el imperio de la Libertad. En su Civismo ejemplar. En la pasión de su amor y de su cólera.

Para ellos, la Vida se configura como tarea laboriosa. Labor de Prometeos en su integridad, su intrepidez y firmeza de convicciones. Militancia y beligerancia…

2. El autor de “Facundo o Civilización y Barbarie en las Pampas Argentinas” (1845) se adelanta medio siglo al sostener  que la Libertad  se define, como el autor de la “Estética” piensa noblemente: “la fuerza humana que se ha de respetar y promover en su múltiple capacidad creadora”.

Para el diccionario de ambos, el Liberalismo se define como “una concepción ético-política”, una “incitación a acrecentar de continuo la vida”.

Señala pertinente, el historiador César H. Guerrero, en su “S. el Pensador” (1979) que los postulados croceanos son “principios coincidentes con los sostenidos por Sarmiento cincuenta años antes”.

 

Escribe  el sanjuanino, meridianamente: “La libertad moderna es, pues, un capital. Legar la libertad a sus hijos, es la mejor y más productiva herencia que una generación puede dejar a otra”. “Esta bendición que es el origen de todas las otras” (Obras Completas, edit. Luz del Día, tomo 8). 

“Las convulsiones políticas traen también la experiencia y la luz, y es ley de la humanidad que los intereses nuevos, las ideas fecundas, el progreso, triunfan al fin de las tradiciones envejecidas, de los hábitos ignorantes y de las preocupaciones estacionarias”.

“La libertad se funda en un principio eterno de moral”. “Siempre se aspira a la libertad y se trabaja por ella” (…) y ella vive en todo pensamiento y en toda acción que tenga carácter de verdad, de poesía y de bondad”.

3.   En su “Carácter de la filosofía moderna” (1941) el pensador-político hegeliano  hace un llamado inquietante al deber que tiene todo hombre de sacrificar comodidades e intereses personales para dedicarse a la condición esencial de su vida, que es la exigencia y la aspiración a la libertad, “finalidad moral insuprimible” (ver “Diccionario Bompiani”,  tomo 3).

El exuberante peleador de “Las ciento y una”  con su accionar civilizador, con su esfuerzo por el Progreso evolutivo, destacóse como Promotor de Vida, es decir, de Bien.

“Religioso del Bien Absoluto” se declara. Un sujeto de segura “actividad moral” en el concepto de Croce. Un hacedor de obras de utilidad práctica y con visión de Futuro: “ideas sanas y realizables” las llama.

Enérgico luchador contra el Mal, esto es, contra el Caos, el atraso, la Barbarie, el Oscurantismo, la Anti-Modernidad.

Hombre, super-hombre, genio ético y pragmático. Sembrador infatigable de ideas propulsoras de un mayor desarrollo humano. Con el fin de acrecentar el Tesoro de la Libertad, mediante el cual se eleva la Persona en su Integridad.

Condice maravillosamente con esta expresión sintética del  escritor  itálico: “La realidad, la única realidad, que comprende en sí al hombre y a la naturaleza, sólo empíricamente y en abstracto, separables, es toda ella Desarrollo y Vida”.

4.   La vida y obra grandiosa de don Domingo simboliza el difícil camino que elige para, en la perspectiva croceana, “Hacerse digno de la Libertad”. Itinerario distinguido por el  premio de los Dioses: “La Libertad es una cosa divina, pero los dioses, de pronto, se la arrebatan a los hombres” y “no se la restituyen hasta que de ella se hacen dignos”.

Toda la pugna periodística sarmientina, desde “El Zonda” hasta “El Censor” y sus combates educacionales y políticos, representan  esa ansia soberana, para sí y para sus compatriotas.

La Historia la comprenden como Historia de la Libertad: “La Historia es la ciencia que deduce de los hechos la marcha del espíritu humano en cada localidad, según el grado de libertad y de civilización que alcanzan los diversos grupos de hombres”.

El terrible movimiento de la “Anti-Historia”, mirada  despreciadora de los valores concretos de la Tradición , apologista de la Dictadura y la Violencia, es anunciado por Croce en 1930 en el VII Congreso Internacional  de Filosofía, en la ciudad de Oxford. Y se corresponde con el revisionismo filo-hispánico y antiliberal, negador del lugar de Sarmiento y los otros Arquetipos de la Nacionalidad. Negación de las virtudes humanistas de la Democracia, del proceso histórico creador de Libertad.

La situación de 1922 en Italia se corresponde  con la intolerancia y el fanatismo del revisionismo rosista. El Fascismo y otros totalitarismos han significado  la decadencia, la persecución, el abismo   de la selva. Ante estos sistemas  políticos, nuestros dos  hombres quemaron  los  mejores instrumentos de talento e impulso polémico. En escritos febriles, artículos fiscalizadores, fundaciones culturales y encendidos discursos. Croce publica  el Manifiesto de los intelectuales antifascistas, coetáneo con el de los Fascistas, redactado por G. Gentile, en 1925: “¡Cómo resuenan ásperas y fuertes las cuerdas de la prepotencia, de la befa, del sarcasmo, del necio y sombrío fanatismo!” (en J. P. Barreiro: “El espíritu de Mayo y el revisionismo histórico”, 1955, 1° ed., p. 109-118- ). 

El sabio abruzense, Senador en 1910, Ministro de Instrucción Pública en 1920-1921, Secretario del Partido Liberal en 1946,   se rebela públicamente contra la historia servil de la época, que denigra a los mejores héroes del Resurgimiento , para endiosar a bandidos e indeseables como Fray Diavolo  o el Cardenal  Ruff p. ej., así   como el sanjuanino anteriormente, glorifica las figuras históricas de Abraham Lincoln (1809-1865), del Dr. F. J. Muñiz (1795-1871), don Dalmacio Vélez Sársfield, su querido “viejo Vélez” (1800-1875) y Juana Manso (1820-1875),   entre otros, fustigando con todas las aristas de su pluma-látigo, a  los caudillos  J. F. Aldao (1785-1845), “el Chacho” Ángel V. Peñaloza (1796-1863) y demás… (Croce: “Veinte  años de lucha contra el fascismo y el comunismo”, 1944).

5.   El autor de “Recuerdos de Provincia” completa y entiende a la Historia en el sentido croceano. Concepto  ético y liberal. Los hechos del pretérito se interpretan desde el presente vivo y concreto y dicha comprensión debe ser vivida, es decir, tiene una prospección moral. 

Lo aprehende desde la perspectiva de las necesidades hodiernas. Y continuándolo, mejorándolo o reformándolo.

Como  el crítico ítalo-argentino Gherardo Marone afirmó del eximio ensayista e historiador de la literatura peninsular   F. De Sanctis (1817-1883) y del supremo poeta  Giosué Carducci (1835-1883, Nobel  1906), podemos  admitir perfectamente que Croce y Sarmiento se han convertido en “los númenes tutelares de la Patria, los Santos Laicos y Religiosos del Nuevo Paraíso, a cuya sombra sublime ha tratado de formarse la educación de las últimas generaciones y a los cuales, desde lo secreto del alma, se mira aún con trepidante aprensión, con  devota esperanza”.

Continúa  el  docto autor de “Viaje al espíritu italiano”: “Este halo que envuelve sus obras y su vida,  es una fuerza educativa, una levadura que los trasciende y obra silenciosamente en nosotros para elevarnos a un grado superior de entereza y civilidad” (autor cit., “B. Croce maestro de vida moral”, “Homenaje a B.C.” Univ. Nacional de Bs. As., p. 11 y ss.).

Don Domingo es el Hombre de Acción, que en el sentido de las especulaciones croceanas, cumple con un Heroísmo rayano en lo religioso. La Haza de hacer la Historia. De Obrar en el mundo terrenal con alegría, con fuerza de Voluntad y Pasión. Con el imperativo de  sembrar Libertad, de establecer un Bien m{as Alto; profesa, según él mismo declara, la “Religión del Bien Absoluto” y sabe en qué consiste y cómo lograrlo.

Representa la “solución de la reforma” y “la solución del Titán” -aprecia Allison W. Bunkley- en el enfrentamiento entre la Civilización (el ideal) y la Barbarie (la realidad práctica que hay que modificar).    

Representa formidablemente al Renovador por antonomasia y al Incitador (Bunkley, “S, sin paralelo” en Boletín n° 1, Instituto Sarmiento de Sociología e Historia, Bs. As., 1953, p. 65-75).

La Historia es Pensamiento y Acción y la Libertad es el principio explicativo y el sujeto mismo del proceso histórico, tal como lo expone Sarmiento en su trabajo “Espíritu y condiciones de la historia en América” -1858 – y Croce, por su parte, en  la sustancial obra “La Storia como pensiero e come azione”.

En nuestros parangonados se destacan de modo extraordinario la clara conciencia de la  Misión y del Deber. De fecundación y revitalización intensas. Consistió en sus largas  y  provechosas vidas y en sus agitados y contradictorios tiempos.

En “el corazón consumido en la llama de los ideales humanos de civilización, de libertad y de acción infatigable”.

Ésa es la causa de la Acción Libertaria y de la Instrucción Popular, “la única por la cual es hermoso vivir y morir”. Santa Causa por la que luchó Sarmiento en sus días americanos.

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