
Los Cortos contra Sarmiento
Jorge Coscia, el nuevo Secretario de Cultura de la Nación, ex Presidente del INCAA, realizó una saga de videos contra el sanjuanino titulada Manual de Zonceras. El video Nº 1 comienza diciendo que ¨Sarmiento es el gran zonzo padre¨.
Gabinete anti Sarmiento.
Ya sabemos que CKF difiere intelectualmente con Sarmiento, por lo que les será fácil encontrar un tema en común el las próximas reuniones de este nuevo Gabinete. Jorge Coscia, el nuevo Secretario de Cultura de la Nación, ex Presidente del INCAA, denunciado por enriquecimiento durante esa gestión, no solo criticó a Tomas Eloy Martínez por nombrar a Sarmiento ( artículo de Coscia abajo), sino que realizó una saga de videos contra el sanjuanino titulada Manual de Zonceras. El video Nº 1 comienza diciendo que ¨Sarmiento es el gran zonzo padre¨. Y si a Coscia le sumamos al nuevo Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, fomoso por sus insultos (aunque muchos dicen que es su forma normal de expresarse) contra Sarmiento y por su web sobre Jauretche, tenemos un nuevo Gabinete K contra Sarmiento. Esperamos que durante esta nueva gestión completar las Obras Competas de Sarmiento Jauretche.
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Coscia bajó su web y sus videos de Sarmiento
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Los Cortos contra Sarmiento en Caras y Caretas
(también los bajaron…)
Todavía lo podés ver en Youtube (apurate….)
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DESCUBRIENDO ZONCERAS. Por Jorge Coscia
Revista Caras y Cartes, Nº 2.199
Como orador principal en la apertura de la Feria del Libro, el escritor Tomas Eloy Martínez subrayó la tesis de que la Argentina, como Nación, no se constituyó a través de la espada, sino de los libros.
Coincido con el secretario de Cultura, José Nun, en el mismo acto al decir que aun los malos libros son necesarios para saber que son malos. Pero me niego a aceptar la reivindicación de la pluma como merecedora en sí misma del elogio, ya que ello nos lleva a una confusión frecuente en la antología de lugares comunes de la cultura elitista: la sacralización sin más del ilustrado. Es posible que nos fundaran la pluma de Moreno y su Plan de operaciones o la de Alberdi en sus Bases, pero también nos han fundido otras plumas constructoras de zonceras y funcionales a los más dolorosos proyectos de entrega, autoritarismo y exclusión.
¿Qué pluma contribuyó más a nuestra fundación? ¿La de Hernández y su Fierro o la de Lugones y sus mieses? Un poema nos dio nombre y otro convocó a la espada iniciando la era de los golpes militares.
La sacralización del “libro fundador” es como el elogio del arte y la cultura en abstracto: de un lado los que saben, del otro lado los brutos, los que ignoran. En definitiva, una recreación, que en el discurso mencionado es confesa de la antinomia “civilización o barbarie”.
Las nueve menciones a Sarmiento en el discurso de Eloy Martínez me recuerdan la observación que Jauretche hacía en su famoso Manual de zonceras argentinas: “Por la profesión de esta zoncera, civilización o barbarie, el ideólogo, extranjero o nativo, se siente civilizador frente a la barbarie… lo propio, lo del país, su realidad, está excluida de su visión. Viene a civilizar con su doctrina, lo mismo que la ilustración, los iluministas y los liberales del siglo XIX”.
Es desde esa recurrente visión de la “cultura civilizada” que el autor de Santa Evita descalifica al presidente Kirchner por no haber acudido a la apertura de la Feria del Libro. Y la crítica adquiere la desmesura del contexto ya que de nada le sirven al escritor las presencias del Vlcepresidente, el ministro de Educación, el secretario de Cultura, aunque reconoce en su discurso que algo se ha hecho”, refiriéndose a las activas políticas de promoción del libro en Educación, la Conabip y hasta en la provisión de bibliotecas en el Plan de Viviendas que impulsa el gobierno del “imperdonable ausente”.
En esa lógica y en la de algunos analistas, la apertura de la Feria es la civilización y el ausente, o al menos su ausencia, la barbarie.
Barbarie hubiera sido que el Presidente estuviera jugando al golf o buscando una gallina con el helicóptero presidencial, como hicieran algunos anteriores y muy recientes presidentes. Pero estaba en su despacho, con una agenda que los mismos analistas que condenan su ausencia consideran complicada.
Valgan entonces algunas reflexiones que enriquezcan la más vieja de las polémicas argentinas, a sabiendas de que con preferencias y rechazos se nutre la riqueza de nuestra cultura.
A mi humilde parecer, no todas las plumas valen lo mismo, ni todos los libros fundaron la Patria, ni son de reivindicar todas las presencias o repudiar todas las ausencias.
En un solo libro pueden convivir la genialidad literaria de Sarmiento con las premisas bizarras del mismo autor que también explicaba con humana torpeza: “El mal que aqueja a la Argentina es la extensión”.
En relación con los próceres invocados en el discurso, Moreno era, además de escritor, un político poco afecto a los actos, como testimonia aquello de “ni ebrio ni dormido” con que condenó al beodo exégeta de Saavedra.
Belgrano pisó más los campos de batalla (política de su tiempo) que los salones literarios y ello no le impidió fundar escuelas y donar sus salarios incobrables para improbables bibliotecas.
Alberdi criticó a Mitre por pecados más graves que no haber acudido a la apertura de una Feria del Libro. En El crimen de la guerra no se refiere a la pluma fundadora sino a la espada represora del Paraguay.
Algunos de los presidentes que acudieron a la apertura de anteriores ferias contribuyeron a fundir la Argentina, mientras este otro intenta mantener y ampliar las condiciones económicas y sociales que dan fundamento a la creciente vitalidad de la industria nacional, incluida la del libro.
El argumento de plantear que hubo hombres de letras que fundaron la Patria en contraposición a la idea de que quien hoy conduciéndola no valoraría las letras, nos devuelve al más triste papel que cierta “intelligentzia” cumpliera en la comprensión de las horas más dolorosas de nuestra historia.
Algunas de esas horas fueron ficcionadas en sus novelas. En Santa Evita, por ejemplo, Eloy Martínez descalifica a Perón por su cobar día frente al cáncer de Evita.
El desprestigio de Perón y su movimiento es una constante en las novelas del autor, y su obra ha sido prudentemente patrocinada por respetables establecimientos culturales de América del Norte.
Un libro sobre Evita financiado por el Woodrow Wilson Internacional Center no es extraño que empequeñezca las infamias y distorsiones de la Evita de Alan Parker.
Eloy Martínez se jacta de ser escritor residente de la Universidad de Rutgers “con el único compromiso de escribir lo que quiera”. Paradojas de un referente cultural argentino: dime quién te paga y te diré qué quieres escribir.
Entre sus muchas consideraciones discursivas, Eloy Martínez afirma: “Cuando el poder no lee, el poder no piensa”. Es otra zoncera El verdadero poder establecido que atraviesa tiempos y presidentes no sólo lee, sino que además intenta determinar qué se debe leer. De esta pretensión ha surgido la cultura establecida, que frecuentemente nos distorsiona y desorienta. Si hubo libros fundadores, también los hubo y los hay saboteadores de un proyecto de país que nos haga libres y autónomos.
Ese verdadero poder también escribe o contrata escritores y, cuando lo hace, sus palabras llevan miel a los oídos de los “dueños” de la cultura establecida. Para ejemplo están las novelas sobre el peronismo del Sr. Martínez y, para los más perezosos, el discurso que diera en la Feria del Libro, entusiastamente publicado completo por el diario La Nación al día siguiente.
Invitado a ejercer su derecho a réplica, el señor Tomás Eloy Martínez agradeció la propuesta pero prefirió no formar parte de esta polémica.






[...] que los Kirchner llegaron a la Rosada le han dedicado varios vilipendios a Sarmiento, pero ya que la propia Cristina se compare al sanjuanino, es [...]
En Colón (SFe) jugaba un delantero de apellido Coscia apodado “La Yegua”, deduzco que habrá sido Jorge devenido a secretario de cultura.